Hola,
Agradezco mucho que estés aquí.
Soy Yenny Alejandra Barrera Salamanca (Alejandra), el nombre que recibí y heredé de mis padres. Soy colombiana, maestra, y madre de dos niños, uno de ellos adolescente.
Hace casi tres años mi vida cambió radicalmente cuando me volví a enamorar, esta vez de verdad: desde el alma y con todo mi ser. Conocí una vibración de amor muy elevada que jamás había sentido antes. La tarde en que ese amor me inundó el ser y mi alma reconoció la suya, la vida que había construído hasta ese momento, lejos de mi tierra natal y mi familia, se empezó a derrumbar.
Solo tenía una certeza en mi corazón y la seguí: había llegado el amor de mi vida y nuestras almas juntas tenían un gran propósito. Yo estaba dispuesta a dejarlo todo para comenzar de nuevo, a su lado.
Me entregué en cuerpo, alma y aliento caminando hacia esa nueva vida. Hubo mucha magia y misticismo, pero en la profundidad de esa relación también viví situaciones y experiencias completamente nuevas para mí, que despertaron mis inseguridades, miedos, apegos y vacíos. Sentir y gestionar todo eso dentro de mí, en medio de los retos y las circunstancias tan complicadas para la relación, e intentando mantener mi centro para no sacrificar a mis hijos, di todo de mí, pero me perdí a mí misma y terminé con el corazón roto.
Con el tiempo entendí que estaba viviendo un proceso muy profundo de transformación interna, y que romperme y morir a muchas versiones de mí era necesario para conocerme de verdad y aprender a amarme a mí misma primero. En la naturaleza encontré el lugar seguro para transitar y transmutar todo lo más doloroso de esos procesos. En conexión con ella voy recordando quien soy y descubriendo mi propia naturaleza interior.
Ahora puedo ver mejor y agradecer que toda mi historia ha sido parte del camino de regreso a mí y que el ser de quien me enamoré ha sido una gran maestra en mi vida. Compartimos una conexión realmente espiritual, que me ha acercado a la profundidad de vivir y de amar, y a un camino que estaba escrito en mi alma, alineado con mis raíces ancestrales. Entre Colombia y México (también en Perú) he ido recordando esas raíces.
Hoy me reconozco como mujer semilla de la Tierra, en la naturaleza de la Gran Diosa Madre me transformo constantemente, y a través de ella estoy aprendiendo a amarme y a amar; a cuidar mejor de mí y a cuidar la vida, recordando las formas sagradas en que nuestros antepasados lo hacían, con gran respeto y devoción.
Siguiendo la voz de mi alma, decidí compartir las experiencias de mi andar en el camino del corazón, para honrar los milagros de la naturaleza en mi vida. Escribir se ha convertido en mi proceso de catarsis a todo lo que voy viviendo, que me genera una mezcla de amor y dolor. Muchas veces lloro mientras recuerdo y escribo, pero en eso he hallado un tesoro: la palabra unida al corazón es fértil, puede ser sanadora, creadora e inspiradora.
Quiero invitarte a leer con el corazón, deseando que a través del sentir contribuyamos a una conexión más profunda con nosotros mismos, nuestras propias historias y con la vida. Deseo inspirarte a sentir que en presencia de la Gran Madre, recordamos de dónde venimos, quienes somos, y a dónde vamos.
¡Bienvenid@ a este espacio!
Acihuatl, o mujer de agua, es una palabra en Náhuatl. En su significado más profundo, es la consciencia femenina que fluye, recuerda y transforma. Es energía que fluye en mi esencia y mi propósito de vida; la he elegido para auto nombrarme.